Recientemente se ha publicado un trabajo de investigación el que se ha estudiado el potencial inflamatorio de la dieta asociado con el riesgo de padecer enfermedad de Crohn (EC) y colitis ulcerosa (CU) en el marco de la cohorte EPIC-España (European Prospective Investigation in Cancer and Nutrition). En este estudio colaborativo han participado investigadores de los Grupos de Investigación de Epidemiología de las Enfermedades Crónicas y Transmisibles, liderado por Pilar Amiano Etxezarreta, y de Enfermedades Gastrointestinales, liderado por el Dr.Luis Bujanda, del IIS Biodonostia.

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se caracteriza por la inflamación crónica del tracto digestivo. Los dos tipos principales de EII son la colitis ulcerosa (CU), que se limita a la mucosa del colon y la enfermedad de Crohn (EC), que puede causar inflamación en todo el tracto gastrointestinal.

En Europa, la incidencia de CU oscila entre 0,9 y 24,3 por 100.000 personas-año, y las estimaciones para la EC oscilan entre 0,5 y 10,6 casos por 100.000 personas-año. Estas enfermedades crónicas imponer un impacto significativo en la calidad de vida de las personas afectadas así como costes sustanciales para los sistemas sanitarios y la sociedad.

El posible efecto de la dieta en el desarrollo de la EII es de gran interés al ser uno de los factores de riesgo con mayor probabilidad de ser modificable y, por lo tanto, un posible objetivo para la prevención. Hay estudios que sugieren que la dieta influye en la inflamación intestinal a través de diferentes mecanismos, que incluyen alteraciones en la composición de la microbiota intestinal y sus interacciones con el sistema inmunológico. Varios estudios epidemiológicos han encontrado relación entre alimentos o nutrientes específicos y el riesgo de EII, observando un efecto negativo en la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados y proteína animal frente a un efecto positivo en la ingesta de fibra, frutas y verduras. Asimismo algunos estudios previos han evaluado las dietas en general, evaluando patrones dietéticos en los que se ha encontrado que hay dietas más perniciosas, como la occidental, frente a dietas más saludables como la mediterránea.

Entre los alimentos que incrementan la inflamación se encuentran la carne roja y procesada, los alimentos ricos en grasa, como la mantequilla, las margarinas y las grasas para freír y algunos alimentos dulces, como el azúcar, la miel y los alimentos ricos en azúcar. Por otra parte, las frutas, las verduras, las legumbres, el té y el café son los principales grupos de alimentos que presentan propiedades potencialmente antiinflamatorias.

El estudio de EPIC-España ha incluido a 32.633 participantes de entre 29 y 69 años, en el que se ha medido el potencial inflamatorio de la dieta utilizando un Score de Dieta Inflamatorio (ISD) que establecía el nivel de inflamatorio de la dieta medido en el reclutamiento mediante la Historia Dietetica a demás de otras variables. Los resultados obtenidos del seguimiento realizado durante 21 años (674,547 personas-año) sugieren que consumir una dieta más proinflamatoria puede contribuir al riesgo de desarrollar EC (HR 1.71; 95% CI: 1.05-2.80; p = 0.031). No se ha viso asociación en el incremento de ISD con la CU (HR 0.89; 95% CI: 0.66-1.19; p = 0.436). Los resultados respaldan el hecho de que una dieta saludable y equilibrada podría ser beneficiosa en su prevención. Sin embargo, se necesitan estudios más amplios para verificar estos hallazgos.

Inflammatory Potential of the Diet and Incidence of Crohn’s Disease and Ulcerative Colitis in the EPIC-Spain Cohort. Guevara M, Salamanca-Fernández E, Miqueleiz E, Gavrila D, Amiano P, Bonet C, Rodríguez-Barranco M, Huerta JM, Bujanda L, Sánchez MJ, Chirlaque MD, Agudo A, Ardanaz E, Castilla J. Nutrients. 2021 Jun 26;13(7):2201. doi: 10.3390/nu13072201.PMID: 34206846

https://www.mdpi.com/2072-6643/13/7/2201/pdf