El ecosistema de organizaciones públicas sanitarias de Euskadi tiene activos en estos momentos medio centenar de innovaciones, desde métodos y dispositivos de diagnóstico de melanomas hasta aplicaciones para el impulso de hábitos de vida saludables. Todo el sistema -en el que se encuentran Osakidetza, los institutos de investigación sanitaria Bioaraba, Biodonostia y Biocruces-Bizkaia, y Kronikgune, junto con BIOEF (Fundación vasca de Innovación e Investigación Sanitarias)–cuenta a principios de 2020 con una cartera tecnológica activa de 46 desarrollos. De todos ellos, cerca de la mitad, el 44%, está ya en manos de empresas y otras entidades externas a través de acuerdos de explotación con los que se están ejecutando procesos de valorización, certificación e industrialización previos necesarios para que estas soluciones en el ámbito de la biosalud lleguen a la práctica clínica y al mercado.  

Son solo algunos datos que reflejan la transferencia del conocimiento que aglutinan día a día  profesionales de la salud y de la investigación biosanitaria de la red pública de Euskadi. El importante volumen de ideas y conocimiento muy pegados a las necesidades de los y las pacientes en su día a día se transforma por medio de procesos de intraemprendimiento e investigación en transferencias que pueden multiplicar sus efectos para la mejora de la calidad de vida de las personas. El 35% de la cartera está implementada en la práctica clínica de Osakidetza.  

Este conocimiento se ha producido en muchas ocasiones en colaboración con otros agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (casi la mitad), y genera oportunidades de negocio en las empresas del entorno. Del total de desarrollos que cuentan con un acuerdo de licencia de explotación, el 60% son vascas, contribuyendo así al desarrollo socioeconómico de Euskadi. 

De los 46 desarrollos, el 48% son tecnológicos: nueve iniciativas de materiales y dispositivos, otras nueve relacionadas con la biotecnología y el diagnóstico molecular, y cuatro vinculadas a los medicamentos. El resto de desarrollos se centra sobre todo (46%, 21 desarrollos) en la implantación de las TIC en el entorno sanitario y el 6% restante, tres casos, están relacionados con la innovación organizativa.  

15 familias de patentes activas 

En estos momentos, el sistema sanitario público de Euskadi cuenta con una cartera de 15 familias de patentes activas, 12 de ellas internacionales y tres de ellas nacionales. Asimismo, hay dos modelos de utilidad, ocho registros de marca que responden a seis desarrollos, cinco inventos protegidos como secreto industrial ‘know how’ y 18 desarrollos, muchos de ellos en el ámbito de las TIC, bajo el amparo de derechos de propiedad intelectual.  

Entre los desarrollos, se encuentran desde soluciones TIC, softwares y ‘serious games’ que van a ser integrados en Osakidetza para programas de salud como la deshabituación tabáquica o tratamientos de la obesidad juvenil, hasta biomarcadores para la identificación, por ejemplo, del riesgo de padecer un accidente cerebrovascular o métodos para el diagnóstico y pronóstico de melanoma. También existen dispositivos médicos para el tratamiento de la apnea de sueño postural o la identificación del paciente frágil, así como desarrollos de nuevas estrategias terapéuticas con el diseño de moléculas para el tratamiento de la enfermedad hepática poliquística o el estudio de nuevos usos de medicamentos ya conocidos.